El cielo está fundido
Ya no hay luz ni oscuridad.
El sol se adentra en el túnel de su sombra
La luna se refleja en su aurora claridad,
Ya el planeta sincroniza el firmamento
Y se revelan augurios y leyendas.
Todo se busca y se concreta
En el tiempo que debe suceder.
Todo fluye hacia su otro
Y encuentra el júbilo en la unión.
Menos nuestros cuerpos tan distantes
Como islas solitarias despojadas,
Yacemos soles ceñidos de cenizas,
Ya no se juntan nuestros vientres
Ni los brazos que se abarcan,
No hay latidos ni gemidos
Meciendo los centros de placer.
No hay futuros horizontes
Somos un oscuro retazo
De agravios y de miedos.
La sombra cubre el pecho
Y el dolor zanja sus negras agonías.
¿Dónde estarán aquellos que se funden
Y se hallan fabulosos
En el cielo fugaz de la existencia?

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